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					<title>KXR Team</title>
					<link>http://www.toyotalive.com</link>
					<description>Bienvenidos al Blog oficial de KXR Team. </description>
					<lastBuildDate>mar, 06 ene 2009 05:44:27 GMT</lastBuildDate><generator>FuzzyRSS 1.0.1</generator><docs>http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss</docs>
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				<title>La preparaci&#243;n.</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=1</link><description>El mar est&#225; en calma. Los pr&#243;ximos 17 kil&#243;metros forman parte de uno de los puentes m&#225;s largos del mundo, que separa la ciudad de Copenhague, en Dinamarca de la localidad sueca de Malmo. Las puertas de Escandinavia nos aceleran el pulso. Resultar&#225; emocionante viajar por un hilo de asfalto colgado a m&#225;s de 100 metros de altura sobre el nivel del mar. 
La vuelta al mundo cumple su primer mes desde la salida, pero han sido m&#225;s de tres a&#241;os desde que se concibiera la traves&#237;a. 
La preparaci&#243;n
La idea de recorrer el planeta en coche surge como surgen los proyectos imposibles: con un par de cervezas y demasiado tiempo libre. Perfil&#233; la ruta sobre una servilleta de papel de un bar cualquiera de Madrid, una tarde de verano. Pero aquella l&#237;nea trazando continentes fue cobrando un sentido menos delirante con el tiempo. Adem&#225;s, cualquier profesional que a&#250;n recuerde por qu&#233; se anim&#243; a estudiar periodismo encontrar&#225; sin duda alg&#250;n aliciente en viajar por el mundo contando historias. Me desvelaban los nombres de aquel viaje que yo mismo hab&#237;a dise&#241;ado: Ulam Bator, Cabo Norte, el Masai Mara, el Monte Mc Kinley&#8230; &#161;qu&#233; s&#233; yo cu&#225;ntos m&#225;s! De aquella etapa s&#243;lo recuerdo el eco incesante de una misma pregunta &#8220;&#191;por qu&#233; no?&#8221;
Libros, atlas, Internet y mapas donde perder las horas. Los viajes empiezan normalmente en la sala de estar y, as&#237;, sentado frente a una mesa tard&#233; muchas semanas en armar una traves&#237;a viable. Despu&#233;s hab&#237;a que planificar el trabajo. S&#237; la ruta alcanzaba la rec&#243;ndita ciudad de Petropavslosk Kamchatki, yo llevar&#237;a all&#237; una c&#225;mara, si cruz&#225;bamos la cuenca del r&#237;o Zambeze, ten&#237;a que grabar ese tramo. Era un doble prop&#243;sito: viajar y mostrar. 
Ten&#237;a el proyecto, el objetivo y las ganas. Era el momento de formar equipo. &#191;C&#243;mo buscar compa&#241;eros para un viaje as&#237;? &#191;Necesitaba profesionales con capacidad para viajar o viajeros con criterios profesionales? No sab&#237;a entonces que ser&#237;a el tiempo el que se encargar&#237;a de hacer la selecci&#243;n. 
Al anuncio en Internet &#8220;se buscan profesionales de televisi&#243;n para dar la vuelta al mundo&#8221; respondieron cientos de personas. Unos pocos han formado parte del equipo durante un tiempo pero cuando un proyecto se estanca como &#8220;proyecto&#8221;, la realidad acaba deshinchando la ilusi&#243;n primera. Desde Sevilla respondi&#243; Jos&#233; Luis Fel&#237;u. Ten&#237;a el perfil de un productor. Se hab&#237;a desenvuelto en conflictos armados gestionando enlaces audiovisuales, ten&#237;a la carrera de piano, era historiador de arte y parec&#237;a desarrollar un don innato para dar vueltas al mundo. 
Con el proyecto bajo el brazo, el objetivo, las ganas y el equipo s&#243;lo hab&#237;a que conseguir la financiaci&#243;n para los dos a&#241;os de viaje. Llamamos a las puertas de m&#225;s de 250 empresas buscando patrocinios, coleccionamos &#8220;noes&#8221; y desesperamos casi las mismas veces que persistimos. 
Durante tres a&#241;os y medio recorrimos Espa&#241;a en busca de una oreja empresarial que escuchara nuestra propuesta. Entre Jos&#233; Luis y yo hemos trabajado en una cantera, limpiado bares, repartido bebidas, hecho promociones, distribuido pescado y vendido agua mineral, al margen de trabajos en canales de televisi&#243;n tan ocupados en vender anuncios y en politizar contenidos que han olvidado la magia de la profesi&#243;n. Pero siempre hab&#237;a un pa&#237;s nuevo, otro destino que a&#241;adir al mapa de nuestras ilusiones. La preparaci&#243;n en s&#237; del viaje propone 63 pa&#237;ses, en un camino de 84.000 kil&#243;metros. Hemos calculado 20 meses de duraci&#243;n, unas 3.000 horas al volante, 500 cintas de grabaci&#243;n, 9.000 litros de combustible, 350 ciudades diferentes y otros muchos n&#250;meros que no pueden acercarnos a la realidad de lo que ser&#225; la experiencia m&#225;s extraordinaria de nuestras vidas. 
En los &#250;ltimos d&#237;as de la preparaci&#243;n, nuestro operador c&#225;mara opt&#243; por encarrilar sus pr&#243;ximos dos a&#241;os en otra direcci&#243;n. Despu&#233;s de tantos meses, hab&#237;a que volver a formar equipo. Alfonso Negr&#243;n, un argentino sin rumbo fijo, destac&#243; entre los nuevos candidatos y as&#237;, de repente y en el &#250;ltimo instante se embarc&#243; desde Espa&#241;a rumbo a Espa&#241;a dando la vuelta al globo. 
Son muchos los que nos acompa&#241;an de alguna manera desde la salida. Los que no pudieron venir, David Redondo y Javier &#193;lamo, los amigos incondicionales, los familiares resignados y personas como Eva Gonz&#225;lez, que ha estado siempre ah&#237; y pronto vendr&#225; a visitarnos.
El equipo estaba completo pero seguir&#237;a hu&#233;rfano sin el periodista Manuel Leguineche, nuestro padrino y la referencia clara que ha alentado nuestras ganas de viajar. Recordamos con especial cari&#241;o las chuletas que acompa&#241;amos con vino y viejas historias, en su casa de Brihuega (Guadalajara).
Pero necesit&#225;bamos un &#8220;s&#237;&#8221; definitivo. Un voto de confianza. Muchoviaje fue el primero en apostar con nosotros y hoy es el cauce a trav&#233;s del cual esta historia sale a la luz. Nuestro compromiso con ellos es parte del objetivo que nos hab&#237;amos planteado en un principio: contar y mostrar. A trav&#233;s de la televisi&#243;n (el programa Muchoviaje), de la web: www.muchoviaje.com y de esta revista. Parece que al final, nuestra historia s&#237; va a trascender.
La marca Toyota nos proporcion&#243; el veh&#237;culo (Un Land Cruiser KXR) vital para atravesar junglas, desiertos, zonas polares, estepas, valles y cualquier geograf&#237;a imaginable. 
Sin darnos cuenta, nos hab&#237;amos situado en el umbral de aquel sue&#241;o de casi cuatro a&#241;os de hibernaci&#243;n. 
Establecimos Sevilla como primer punto de partida. All&#237; asistieron todos los medios de comunicaci&#243;n de Andaluc&#237;a. Nos desbord&#243; la publicidad y aquellas fren&#233;ticas preguntas que esta vez nosotros nos encarg&#225;bamos de responder. Era extra&#241;o. Una emoci&#243;n confusa y atropellada entre micr&#243;fonos c&#225;maras y grabadoras. A uno s&#243;lo le quedaban ganas de salir de all&#237;. 
En el mirador de Tierra de Campos, de Autilla del Pino, en Palencia, tuvo lugar otra emotiva despedida, con el horizonte castellano de fondo y la familia por todas partes. El pueblo de Autilla nos conmovi&#243; con una presencia masiva. Llevamos con orgullo las llaves de esa ciudad y los recuerdos de la gente que nos brind&#243; un &#250;ltimo empuj&#243;n.
El v&#233;rtigo de las despedidas nos situ&#243; por primera vez ante la realidad del viaje. Dos a&#241;os, el mundo entero. Con el coraz&#243;n encogido salimos de Espa&#241;a.</description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=1#Comentarios</comments><pubDate>jue, 07 sep 2006 11:53:00 GMT</pubDate>
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				<title>Arranca la vuelta al mundo en KXR. Por fin salimos.</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=2</link><description>Hace cuarenta a&#241;os el gran periodista Manu Leguineche dio la vuelta al mundo a bordo de un Toyota Land Cruiser&amp;nbsp; de su &#233;poca, pero los tiempos han cambiado: el nuevo Land Cruiser KXR es ahora el medio de transporte de una nueva aventura alucinante. 
Sevilla ha visto partir, el pasado 2 de Agosto, la expedici&#243;n que recorrer&#225; m&#225;s de 85.000 Km. a lo largo de 63 paises y durante los pr&#243;ximos dos a&#241;os. Despu&#233;s de varios a&#241;os planificando el viaje, ha llegado la hora de la verdad. 
Todos los medios de comunicaci&#243;n andaluces y muchos nacionales se han hecho eco de la noticia tras la rueda de prensa organizada en el Club Antares de la ciudad hispalense.
&amp;nbsp;-Al subir al KXR, con el motor ya en marcha, nos inquietaba imaginar a qu&#233; horizontes va a conducirnos&#8230; una sensaci&#243;n inolvidable-. 
La expedici&#243;n ha atravesado la pen&#237;nsula ib&#233;rica pasando por la capital de Espa&#241;a y se ha detenido en la ciudad de Palencia donde tuvo lugar una despedida emocionante en el mirador de Tierra de Campos de Autilla del Pino. Familiares, amigos y lugare&#241;os han mostrado todo su cari&#241;o en este punto tan especial del camino.
San Sebasti&#225;n fue nuestra &#250;ltima ciudad de paso por Espa&#241;a. All&#237; sentimos el v&#233;rtigo de dejar nuestra patria y a nuestra gente por tanto tiempo. Llevamos en el recuerdo y como un tesoro la calurosa despedida de los amigos de las distintas ciudades de nuestro pa&#237;s.
Al otro lado de la frontera nos esperaba la primera sorpresa: el Ch&#226;teau&amp;nbsp; Lascombes&amp;nbsp; nos abri&#243; sus puertas como invitados de excepci&#243;n. Nuestro Toyota cruz&#243; la regi&#243;n de Burdeos entre los mejores vi&#241;edos del mundo para llegar a Margaux, localidad donde se encuentra el castillo con sus espectaculares bodegas y sus incre&#237;bles vinos, de los cuales, l&#243;gicamente dimos buena cuenta...
Desde Burdeos pusimos de nuevo rumbo norte: a Par&#237;s. La carretera nos llev&#243; hasta el Arco del Triunfo, los pies de la Torre Eiffel o la Ille de la Cit&#233;. La Saint Chapelle con sus espectaculares vidrieras o el barrio de Montmatre, cargado tanto de la bohemia art&#237;stica de sus pintores, como del enjambre de turistas llegados de todos los rincones del mundo. 
La ciudad universalmente considerada del &#8220;glamour&#8221; es m&#225;s bi&#233;n la ciudad del gran consumo de lujo. Los comercios m&#225;s prestigiosos del mundo se encuentran repartidos desde los Campos El&#237;seos a la plaza Vend&#244;me. Ir de compras es en esta ciudad es una agradable costumbre para los parisinos y visitantes que se lo pueden permitir. 
Sin embargo no pasa desapercibido el hecho de que los comercios est&#225;n abiertos en los Campos El&#237;seos hasta altas horas de la noche. Es incre&#237;ble la cantidad de personas de diferentes razas y procedencias que transitan esta gran avenida. Tenemos en ocasiones la sensaci&#243;n de estar en un zoco un tanto extra&#241;o, un h&#237;brido entre mercado europeo y bazar musulm&#225;n.
Recorrer Par&#237;s hace posible disfrutar de rincones emblem&#225;ticos cargados de historia y tambi&#233;n de historias. El Moulin Rouge es ya parte imprescindible de la ciudad. 
Sin embargo, siempre preferimos el semblante humano a los monumentos. Dejamos Par&#237;s y su atm&#243;sfera fren&#233;tica en busca de otros lugares m&#225;s recogidos. Hemos tomado como siguiente destino Boulogne sur Mer.
El entorno de Boulogne est&#225; marcado por la terrible cicatriz de la Segunda Guerra Mundial. Los b&#250;nkers alemanes junto a las playas francesas nos han sobrecogido. Las fortalezas de hormig&#243;n o la impresionante C&#250;pula de Helfau, que guarda las factorias y silos de lanzamiento de las crueles V1 y V2, formaron parte del inquietante &#8220;Muro del Atl&#225;ntico&#8221; que Hitler encarg&#243; al Mariscal Rommel. 
Hemos salido de las carreteras para, a campo trav&#233;s, acercarnos a algunos de esos vestigios de la &#233;poca nazi. El Land Cruiser KXR se detiene junto a estos b&#250;nkers que forman ya parte del paisaje.
Pero Boulogne es una ciudad cargada de historia y no siempre rememora episodios tristes. La casa del libertador de Argentina, Chile y Per&#250;, el General San Mart&#237;n, se encuentra en esta localidad. All&#237; se qued&#243; los &#250;ltimos a&#241;os de su vida dejando una huella imborrable en la ciudad, que hoy le sigue rindiendo homenaje por su gran talla pol&#237;tica y humana.
Y el viaje contin&#250;a. Con los ojos puestos en el Cabo Norte, nos adentraremos en B&#233;lgica y Holanda, pero esa historia est&#225; por contar&#8230; </description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=2#Comentarios</comments><pubDate>lun, 18 sep 2006 10:29:00 GMT</pubDate>
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				<title>Siempre rumbo norte.</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=3</link><description>Nos despedimos de Francia para adentrarnos en la Europa Hanse&#225;tica. 
Brujas y Gante nos acogen con la amabilidad y la delicadeza flamenca de su arquitectura. Prodigio de ciudades y prodigio de conservaci&#243;n, puesto que su entorno fue campo de batalla en las dos guerras mundiales. Son lugares alegres y con el esmero de sus ciudadanos que se ocupan de mantener en un punto sus calles y plazas, muestran a los visitantes todo el esplendor de su pasado.
Brujas nos parece m&#225;s ligera, m&#225;s sencilla, aun cuando su arquitectura es sutil&amp;nbsp; sofisticada. La ciudad natal del emperador Carlos V, Gante, se expresa en todos sus aspectos de modo m&#225;s solemne.
Y por supuesto continuamos con Bruselas, ciudad farragosa, vital y arrebatada. Capital de Europa que tiene un algo mediterr&#225;neo en su ca&#243;tico urbanismo y en su incre&#237;ble mezcla de gentes venidas de todas partes; no s&#243;lo de Europa, sino de todo el mundo. 
La gran traves&#237;a contin&#250;a por Holanda. Dejamos a izquierda y derecha ciudades cuyos nombres est&#225;n ligados a episodios de nuestra propia historia y de nuestros grandes maestros, Breda, Utrech, Amberes&#8230;
&#8230;y &#193;msterdam detr&#225;s, con su revoltijo de liberalidades, porros, barrios rojos, mezclado todo ello con la refinad&#237;sima actividad de los que acuden a los conciertos del Concertgebouw o a contemplar las colecciones del Rijsmuseum. Todo a un mismo tiempo y en armon&#237;a m&#225;s que curiosa. 
Estas ciudades sinuosas y llenas de canales, son antesala de Alemania. Pa&#237;s que por las necesidades de nuestro trabajo no podemos disfrutar con la intensidad deseada. 
En Hamburgo hemos a&#241;adido a la baca africana del KXR unos cofres met&#225;licos perfectos para nuestras necesidades de transporte. El aspecto actual del veh&#237;culo es de lo m&#225;s llamativo. La gente se detiene para contemplarlo. Muchos preguntan por las caracter&#237;sticas especiales del veh&#237;culo, nos muestran su entusiasmo y nos desean buena traves&#237;a. Otros, m&#225;s ir&#243;nicos, afirman rotundamente que es el coche perfecto para cazar Leones y Elefantes en las ciudades del Norte de Europa.
Y con todo este bagaje cruzamos la frontera del norte y nos adentramos en Dinamarca.
Algo err&#225;ticos, puesto que dudamos entre ferry en Sonderborg o puente en Odense, fuimos a dar con los huesos en la ciudad de Elsinor. 
Esta vieja ciudad, patrimonio de la humanidad seg&#250;n la UNESCO,&amp;nbsp; fue durante a&#241;os la puerta de Suecia. Los ferrys transportaban en exclusividad veh&#237;culos y personas entre Dinamarca y Suecia hasta que recientemente se abri&#243; el paso por el puente de Oresund que une Copenhague con Malmo. Hoy es una tranquil&#237;sima ciudad donde se pueden tomar excelentes ahumados y se puede pasear por su castillo de Kronborg cuya imponente construcci&#243;n inspir&#243; la obra de teatro m&#225;s famosa de la historia: Hamlet.
Dejamos Elsinor. A unos 40 km. est&#225; Copenhague, la ciudad m&#225;s importante del norte de Europa. 
Considerada capital de los pa&#237;ses escandinavos, es una ciudad abierta y alegre. Es un lugar lleno de contrastes. La arquitectura pasa sin soluci&#243;n de continuidad del estilo barroco al la modernidad de la arquitectura de vanguardia. El paisaje humano cambia desde el barrio de Cristiania, llena de hippies trasnochados ah&#237;tos de cerveza y marihuana, a los distritos centrales. All&#237; vemos a los turistas en el T&#237;voli, paseantes en Nyhavn, chicas en bicicleta y desde los malecones del puerto alg&#250;n que otro lobo marino en su viejo barco de madera bebiendo cerveza.
La antesala de la Pen&#237;nsula de Escandinavia es el Puente sobre el estrecho de Oresund. Orgullo de la ingenier&#237;a moderna, est&#225; precedido por un largo t&#250;nel bajo las aguas del b&#225;ltico. Luego, una gran rampa nos eleva hasta casi cien metros sobre el nivel del mar. Los grandes mercantes pasan enanos bajo el gran tablero del puente. El viento silva al rozar los gigantescos tirantes. Y como por encanto llegamos a Suecia. 
El Cabo Norte est&#225; cada vez m&#225;s pr&#243;ximo. Nuestra primera meta est&#225; al alcance de la mano. La traves&#237;a alrededor de la Tierra contin&#250;a&#8230;</description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=3#Comentarios</comments><pubDate>mié, 20 sep 2006 13:22:00 GMT</pubDate>
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				<title>Desde Suecia al C&#237;rculo Polar &#193;rtico.</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=4</link><description>Entramos en Suecia ilusionados porque nuestro primer destino, la ciudad de Malmo, es muy sugerente, no en vano, esta ciudad se est&#225; convirtiendo en un referente mundial de la arquitectura y el urbanismo actual. En el centro de este impulso est&#225; la &#8220;Turning Torso Tower&#8221;, que dise&#241;&#243; nuestro compatriota Santiago Calatrava. Su edificio de apartamentos se ha convertido en todo un s&#237;mbolo para esta ciudad y en cierto modo de la Suecia m&#225;s moderna. Docenas de prestigiosos arquitectos de todo el mundo han sido, adem&#225;s, invitados a construir los barrios que la circundan y la actividad constructiva es fren&#233;tica a&#250;n en toda la franja costera de la urbe.
Desgraciadamente Malmo nos deja el mal recuerdo de un robo. Ha sido una gran decepci&#243;n. La fama de orden y tranquilidad de los pa&#237;ses escandinavos nos ha jugado una mala pasada. Rompieron un cristal de nuestro KXR y forzaron las cerraduras de las valijas de transporte de la baca, y todo esto &#161;en Suecia! La experiencia nos sirve como vacuna para el futuro. Por suerte la noche del robo descargamos el veh&#237;culo pr&#225;cticamente del todo y el problema no fue demasiado grave. Daniel sali&#243;, sin embargo, mal parado: perdi&#243; casi toda su ropa. 
En el concesionario Toyota Center de Malmo nos atienden&#160; r&#225;pidamente. Los operarios apa&#241;an el cristal roto en tanto llega uno nuevo de recambio. Con un par de d&#237;as todo se arregla.
La ruta de nuestra expedici&#243;n no recorre demasiado territorio de Suecia. Despu&#233;s de Malmo avanzamos hacia Noruega por la carretera costera. Nos hubiera gustado mucho acercarnos hasta Estocolmo pero nos vemos obligados por la exigencia de nuestra agenda a abandonar muy pronto este pa&#237;s. 
Dormimos cerca de la ciudad de Goteborg y temprano por la ma&#241;ana nos disponemos a entrar en Noruega, pa&#237;s donde por vez primera vamos a necesitar la versatilidad y la potencia del KXR para llegar hasta los lugares que m&#225;s nos interesan.
Cruzamos la frontera y pronto nos sorprende el hecho de que las autov&#237;as se acaban. Las carreteras generales en Noruega son casi todas estrechas y sin arcenes. En nuestro pa&#237;s se calificar&#237;an como carreteras secundarias o a veces comarcales. Pero, &#161;ay!, el control de velocidad por parte de la polic&#237;a es m&#225;s que riguroso. Sobrepasar en 10 Km. por hora la velocidad permitida puede salir por casi 400&#8364;. Y cada 10 Km de m&#225;s la apuesta se dobla. 
Entramos en la ciudad de Oslo al tiempo que recibimos una buena noticia: despu&#233;s de algo m&#225;s de dos a&#241;os de haber sido robados, se recuperan los cuadros &#8220;El Grito&#8221; y &#8220; La Madonna&#8221; de Edvuard Munch. El Grito es todo un icono del siglo XX. Intentamos verlos pero lamentablemente nos informan de que permanecer&#225;n en restauraci&#243;n hasta dentro de dos meses. 
Despu&#233;s de Oslo ascendemos hacia la ciudad de Trondheim, una de las poblaciones m&#225;s importantes de Noruega y cuya Catedral de Nidaros, construida sobre la tumba del rey San Olaf, es acaso el edificio religioso m&#225;s notable de Escandinavia.
Y de ah&#237; a la peque&#241;a ciudad de Mo i Rana que est&#225; rodeada por un paisaje espectacular. Esta ciudad es puerto de mar pero junto a sus fiordos y a tan s&#243;lo un par de Km. del C&#237;rculo Polar &#193;rtico, se puede llegar al Parque Nacional de Svartisen. Desde sus glaciares descienden las aguas por gargantas como la de Marmolslootet o del Castillo de M&#225;rmol, cuyas rocas fueron esculpidas caprichosamente por la pertinaz erosi&#243;n del agua. 
De entre los diversos lugares que visitamos destacamos la experiencia de conocer a los saamis noruegos. Visitamos a la familia de Toamma. Cruzamos monta&#241;as y gargantas para llegar hasta el lugar donde vive este jefe de una familia de los Saamis del Sur. Tare Steiro, gu&#237;a entregado y apasionado de su tierra, nos condujo hasta all&#237;. Por fin podemos disfrutar conduciendo el KXR con todo su repertorio de posibilidades. Accionamos la palanca para activar la tracci&#243;n a las cuatro ruedas, bloqueamos el diferencial y cruzamos el r&#237;o que llaman que llaman de las Yeguas Dormidas. La traves&#237;a es emocionante y muy divertida. Finalmente fuimos acogidos por toda la familia y en un t&#237;pico acto de bienvenida nos agasajaron con una taza de caf&#233; con grasa y carne de reno.
Mo i Rana ha sido un gran preludio para nuestro paso por las tierras &#225;rticas de Europa. La l&#237;nea del C&#237;rculo Polar &#193;rtico est&#225; pr&#243;xima. Sentimos curiosidad por lo que nos espera mientras no dejamos de sorprendemos con lo que vivimos en cada momento. Esta es, pensamos, la esencia de viajar.</description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=4#Comentarios</comments><pubDate>lun, 25 sep 2006 00:53:00 GMT</pubDate>
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				<title>Del C&#237;rculo Polar &#193;rtico al Cabo Norte.</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=5</link><description>La ruta por Noruega contin&#250;a rumbo norte. Cruzamos la l&#237;nea virtual del C&#237;rculo Polar &#193;rtico. Este es un momento emocionante, pero el trayecto previsto para esta jornada es muy largo. Decidimos tomar un Ferry en Skutvik rumbo Svolvaer, ya en las islas Lofoten. La traves&#237;a a lo largo de las carreteras noruegas es de gran belleza debido a la pureza de los paisajes. La conservaci&#243;n de la naturaleza es para los noruegos una prioridad absoluta.
El Ferry que nos lleva a las islas Lofoten se abre paso a trav&#233;s del imponente Vestfiorden entre monta&#241;as y valles. Zarpamos al atardecer, la traves&#237;a dura algo m&#225;s de dos horas. A mitad del trayecto miramos asombrados al cielo, contemplamos sobrecogidos la Aurora Boreal. 
Las islas Lofoten y Vesteralen son archipi&#233;lagos &#250;nicos. Gracias a las corrientes marinas c&#225;lidas permanecen todo el a&#241;o con temperaturas relativamente suaves. Apenas nieva. Su paisaje recuerda a pa&#237;ses como irlanda o Escocia, pero sus fiordos son grandiosos por la altura de las monta&#241;as y de los acantilados que emergen del mar. Junto a estas monta&#241;as y valles, los peque&#241;os poblados que se asientan cerca del mar, siempre pr&#243;ximo, dan notas de color que contrastan con el verde profundo del paisaje. Los puertos pesqueros nos transmiten su tranquilidad y su gracia. Hay barcos de colores vivos y por todas partes estructuras de madera que sirven para secar el bacalao.
Lofoten deja huella imborrable a sus visitantes no s&#243;lo por su belleza: su gastronom&#237;a es exquisita. Es el lugar ideal para probar la carne de ballena, el bacalao, el arenque y el salm&#243;n, preparados de forma tradicional. Tambi&#233;n se pueden tomar postres excelentes como tartas y pasteles a base de grosellas, ar&#225;ndanos y otras frutas recogidas en los bosques cercanos.
Desde este archipi&#233;lago partimos rumbo a nuestro ansiado primer fin de etapa. La traves&#237;a se hace muy larga. Para recorrer cien Km. hacen falta hasta dos horas. A a&#250;n m&#225;s tiempo debido a que encontramos en nuestro camino renos, alces y zorros polares y nos detenemos a contemplarlos. La se&#241;alizaci&#243;n en las carreteras ya avisa de estos posibles encuentros. 
Partimos el camino dejando atr&#225;s la ciudad de Narvik y a nuestra izquierda Tromso, ciudades tambi&#233;n entre bellos fiordos cuyas aguas cubren el pecio del inmenso buque alem&#225;n Tirpitz y cubren tambi&#233;n la triste memoria de la&amp;nbsp; batalla de Noruega en la Segunda Guerra Mundial. 
En un punto indeterminado de este camino es preciso hacer una pausa. El KXR ha recorrido los primeros 10.000 km. de viaje. Dejamos constancia del momento con el recuerdo de unas fotograf&#237;as
La &#250;ltima escala antes de alcanzar el objetivo final es la ciudad de Honningsvag que est&#225; a treinta Km. del Cabo Norte. El fr&#237;o se hace notar con crudeza en estas latitudes. No hay que olvidar que, poco a poco, nos hemos adentrado m&#225;s de 500 Km. desde que cruzamos el c&#237;rculo &#225;rtico. El paisaje antes de llegar a esta ciudad est&#225; pelado. Las rocas parecen de pizarra, con laminillas muy finas formadas acaso por sedimentos sucesivos. El viento azota las carreteras implacablemente. 
El asalto final llega por la ma&#241;ana: Cabo Norte, punto geogr&#225;fico emblem&#225;tico, es el lugar de tierra firme m&#225;s septentrional de Europa. Este destino m&#237;tico para viajeros y motoristas ya es m&#237;tico tambi&#233;n en nuestro recuerdo.
-LATITUD NORTE, 71&#186; 10&#180; 21&#180;&#180; -
Desde las alturas de los acantilados de Cabo Norte el Oc&#233;ano Glaciar &#193;rtico nos ofrece su gran espect&#225;culo de luces y sombras. Llueve y sale el sol cada poco tiempo, ahora un arco iris aqu&#237;, ahora all&#237;. El mar est&#225; casi blanco por el viento g&#233;lido que nos hiela las manos y la cara. Sin duda Cabo Norte es el conf&#237;n de otro mundo, quiz&#225; del nuestro. </description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=5#Comentarios</comments><pubDate>sáb, 30 sep 2006 02:51:00 GMT</pubDate>
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				<title>Por fin en Rusia</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=7</link><description>Salimos de Helsinki al mediod&#237;a del d&#237;a 31 de Septiembre con la certeza absoluta de estar en unas horas en San Petersburgo. Dese&#225;bamos dejar atr&#225;s la burbuja de seguridad y confort de Europa que ya empezaba a resultar cargante. &#161;Y vaya si dejamos atr&#225;s la burbuja!
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Ya en la frontera de Rusia, aparentemente todo parec&#237;a ir bien. Pagamos el seguro obligatorio ruso para&#160; el veh&#237;culo (las dos cartas verdes que ten&#237;amos no sirvieron para nada). Rellenamos no s&#233; cuantos impresos y c&#233;dulas. Hablamos con docenas de agentes de aduanas&#160; (no muy amables que digamos), y nos dispusimos a entrar. 
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Fue entonces cuando se nos ocurri&#243; mostrar la documentaci&#243;n de mercanc&#237;a en tr&#225;nsito que llaman &#8220;cuadernos ATA&#8221; y que tantos dolores de cabeza y dinero nos cost&#243; conseguir.
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El semblante del agente de aduanas se ensombreci&#243; al verlo, comenz&#243; a llamar a unos&#160; y otros agentes, todos hablaban a la vez sin que pudi&#233;ramos entender palabra. -&#161;go oficce, go oficce!-, dec&#237;an. All&#225; que &#237;bamos y ven&#237;amos de unas oficinas a otras. -&#161;Menudo quilombo!- dec&#237;a Alfonso, at&#243;nito, con su acento argentino.
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Nos hicieron regresar a Finlandia para que sellaran los ATA de salida. Vuelta a la frontera rusa. -&#161;Probliema, probliema!-, dec&#237;an una y otra vez. -&#191;Qu&#233; demonios pasa?, &#191;querr&#225;n dinero?- nos pregunt&#225;bamos. -Ma&#241;ana, ma&#241;ana, chief, chief, at nine-. La cosa estaba clara: &#161;a dormir en el coche!
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Por la ma&#241;ana a las nueve otra vez la misma historia. Tambi&#233;n a las 11 y a las 12...y hasta las 14 horas en que apareci&#243; el jefazo y nos hizo firmar una declaraci&#243;n de bienes para entregar a la salida de Rusia. &#8211;Niet ATA- dijo severo. 
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Por &#250;ltimo un inspector de aduanas se dispuso con mohines de aburrimiento a chequear nuestros equipos. Tal pereza le debi&#243; entrar al ver las mil mochilas de nuestro equipaje que s&#243;lo pudo decir en un ingl&#233;s seco e imperativo: &#161;Go Russia!
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Y as&#237; fue como despu&#233;s de veinte horas de espera salimos con viento fresco de la burbuja.
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Despu&#233;s de unas horas de carretera entr&#225;bamos en San Petersburgo. La belleza de esta ciudad nos dej&#243; perplejos. Palacios, iglesias, canales, fortalezas&#8230; Es el sue&#241;o de grandeza del gran loco Pedro I hecho realidad no se sabe a qu&#233; precio.
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Nos las promet&#237;amos felices con la posibilidad de grabar y fotografiar cosa semejante. Nos alojamos en un hotel decadente cuyas habitaciones rancias y luz mortecina nos hac&#237;a pensar en los tiempos de Stalin. Lo encontramos con encanto.
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Las cosas no fueron f&#225;ciles. El mal tiempo no nos dio tregua. En ning&#250;n recinto nos permit&#237;an filmar o nos ped&#237;an sumas de dinero desorbitadas. De otros nos expulsaron directamente. Y para colmo, al tercer d&#237;a de estar all&#237;, nos robaron en pleno d&#237;a abriendo una mochila de c&#225;mara. Perdimos un objetivo nikon.
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El d&#237;a 4 amanecimos con una puntilla al entusiasmo: otro cristal roto del KXR. Llov&#237;a. Todos los papeles del coche estaban revueltos y tirados. Hab&#237;an arrancado la radio del coche con violencia. Todo era un caos. 
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En fin: al concesionario Toyota, isla de atenciones, mimos y solicitudes. Por supuesto, todo el personal del concesionario desfilando junto al Land Cruiser KXR haciendo infinitas preguntas sobre las bondades del todo-terreno con gestos de sorpresa y curiosidad. Jam&#225;s vieron coche tan singular de su casa.
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En San Petersburgo hicimos todo lo que pudimos y m&#225;s, pero fue inevitable marcharnos decepcionados.
&#160;</description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=7#Comentarios</comments><pubDate>lun, 02 oct 2006 12:41:00 GMT</pubDate>
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				<title>&#161;A Mosc&#250;!</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=8</link><description>El viaje a Mosc&#250; no fue menos duro: la carretera m&#225;s importante de este pa&#237;s es una &#8220;ruleta rusa&#8221;. Tiene el firme en un estado desastroso. Transitan miles y miles de camiones, muchos de los cuales llevan los ejes bailando la jota. Pero lo peor, los conductores rusos, que al parecer son adictos a la adrenalina.
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Hacer este trayecto fue una aut&#233;ntica aventura con ingredientes fuertes: vimos varios accidentes desastrosos, fuimos testigos de adelantamientos que cortan la respiraci&#243;n y&#160; tardaremos mucho tiempo en olvidar la visi&#243;n dantesca de un par de cad&#225;veres que parec&#237;an abandonados, destrozados, sin cubrir. &#161;C&#243;mo ser&#225;n las estad&#237;sticas de mortalidad en carretera de este pa&#237;s! nos preguntamos. Imaginarlo da escalofr&#237;os. 
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Fue imposible llegar en el mismo d&#237;a a nuestro destino, as&#237; que otra noche de coche y carretera. 
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Por la ma&#241;ana, al fin, alcanzamos Mosc&#250;.
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Mosc&#250; es muy grande. La ciudad m&#225;s grande de Europa. Fr&#237;a en todos los aspectos, desoladora y alienante. Su color predominante no es el rojo como nos hicieron creer de ni&#241;os, sino el gris. Sus ciudadanos se mueven, a nuestro parecer,&#160; inexpresivos como androides. Pensamos que la larga y dur&#237;sima dictadura comunista hizo mella en la psicolog&#237;a de sus habitantes. Y por a&#241;adidura el tr&#225;fico en esta ciudad es un caos tal que roza el delirio. 
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En Mosc&#250; los problemas para grabar son de otra &#237;ndole. Intentamos filmar la Plaza Roja y sentimos el temor de quedar detenidos cuando la polic&#237;a se llev&#243; a Alfonso para hacerle un interrogatorio de besugos, porque no hab&#237;a idioma com&#250;n posible. Nos dejaron claro que la pr&#243;xima vez no se andar&#237;an por las ramas.
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Y otra vez el desasosiego por el tiempo desaprovechado y la decepci&#243;n de no poder contar nuestras experiencias como Dios manda. 
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Una ma&#241;ana Dani fue a la estaci&#243;n Yarovlasky de Mosc&#250; porque necesit&#225;bamos informaci&#243;n sobre los billetes del transiberiano y sobre la posibilidad de embarcar el coche en un tren hasta Irkustk.
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En un momento dado pregunt&#243; si alguien hablaba ingl&#233;s. Entonces se incorpor&#243; a nuestra expedici&#243;n Peter. No podr&#237;amos expresarlo de otro modo.
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Peter es un hombre serio, lac&#243;nico, y tambi&#233;n generoso, hospitalario y no s&#233; cuantos m&#225;s adjetivos usar. Todos los buenos ser&#237;an pocos.
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A poco de conocerlo nos facilit&#243; los permisos para grabar en un mont&#243;n de sitios. Nos aconsej&#243;; hizo una traducci&#243;n al chino de nuestra documentaci&#243;n de tr&#225;nsito;&#160; nos regal&#243; libros, gu&#237;as y mapas; nos acompa&#241;&#243; durante tres d&#237;as desde la ma&#241;ana hasta la noche resolviendo todos los problemas; llamaba por tel&#233;fono una y otra vez a una y mil personas para facilitarnos las cosas. Varias veces nos invit&#243; a comer, era imposible pagar la cuenta. En Mosc&#250;, por conocer,&#160; conoc&#237;a hasta el gato&#8230; 
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No quiso retratarse en ning&#250;n momento con nosotros y jam&#225;s nos habl&#243; de s&#237; mismo. La &#250;nica respuesta que obtuvimos cuando pregunt&#225;bamos por su trabajo era: &#8220;soy de la KGB&#8221;, seguida de unas risas sordas. Este hombre nos llev&#243; a la embajada de Espa&#241;a en Mosc&#250; y nos sugiri&#243; la posibilidad de solicitar un documento en ruso firmado por el embajador de Espa&#241;a pidiendo la cooperaci&#243;n de las autoridades rusas en nuestro trabajo. As&#237; lo hicimos. &#201;l apunt&#243; su&#160; redacci&#243;n. Este papel ha sido en todo momento un salvoconducto en nuestra loca traves&#237;a a trav&#233;s del pa&#237;s m&#225;s duro y grande del Mundo.
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Ning&#250;n polic&#237;a ruso, &#161;ninguno!, y fueron docenas los que nos pararon todos los d&#237;as, nos puso problemas en nuestro viaje por este pa&#237;s al mostrarles el documento de marras. En dos ocasiones en que rebasamos ligeramente la velocidad permitida se nos perdon&#243; la multa. 
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Peter sigue llam&#225;ndonos como un padre casi todos los d&#237;as para saber&#160; d&#243;nde estamos y c&#243;mo nos van las cosas. Sigue allanando nuestro camino. Gracias a su ir y venir a Beijing (seg&#250;n sabemos), nos ha facilitado contactos para que nuestro paso por China sea lo mejor posible.
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Para nosotros un personaje como este es m&#225;s que una aparici&#243;n. Nada pidi&#243; a cambio. Seguimos conmovidos, estupefactos, impotentes, completamente incapaces de agradecerle sus desvelos. Hablar de los rusos despu&#233;s de conocer a este hombre resulta muy dif&#237;cil. Y seguimos pregunt&#225;ndonos por qu&#233; hizo y sigue haciendo esto y de esta forma entregada e incondicional.
&#160;</description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=8#Comentarios</comments><pubDate>mié, 04 oct 2006 12:53:00 GMT</pubDate>
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				<title>&#161;Y ahora qu&#233; hacemos!</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=9</link><description>Los interrogantes eran muchos, pero las respuestas de la agencia de transporte del Expreso Transiberiano nos inquietaban. No daban ninguna garant&#237;a de fechas de embarque del veh&#237;culo ni de su entrega en Irkustk. Todo eran vaguedades. Quiz&#225; en quince d&#237;as, tal vez en veinte o treinta, dec&#237;an poder transportar el veh&#237;culo. &#191;C&#243;mo dejar el coche y sus llaves a quien es incapaz de garantizar nada?. El KXR es, al fin y al cabo, nuestro hogar en este viaje alrededor del Mundo. 
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La decisi&#243;n fue un&#225;nime: Dani har&#237;a la traves&#237;a en tren para contarla con exiguos medios y mucha ilusi&#243;n. Alfonso y yo ir&#237;amos hasta Irkustk en el coche. Llenos de optimismo y disimulando nuestra ansiedad pensamos que ser&#237;a la mejor manera de contar en paralelo una traves&#237;a larga y alucinante en dos medios de transporte muy diferentes. As&#237; se hizo.
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Sentimos un gran desasosiego. Los riesgos eran muchos. El camino largo hasta la locura: m&#225;s de 5.200 Km por delante en unas condiciones desconocidas. Daba v&#233;rtigo pensar que esa distancia nos llevar&#237;a con creces a Espa&#241;a o incluso a Marruecos desde Mosc&#250;&#8230; 
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Peter nos preguntaba incr&#233;dulo porqu&#233; lo hac&#237;amos. No conocemos otra respuesta que el amor al viaje, el placer de conducir, la confianza en nuestro coche y en nuestra capacidad para ir hacia adelante. 
&#160;
Nos despedimos de Peter y Dani el d&#237;a 11 de Octubre en la gran avenida que nos daba la salida hacia Kaz&#225;n en Mosc&#250;. Nos ahogaba un nudo en la garganta al separarnos de Dani por primera vez en varios meses. Ahora est&#225;bamos, quiz&#225;, m&#225;s solos que &#233;l. Ten&#237;amos que echarle coraje y ganas de llegar.
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Tambi&#233;n se hizo eso.</description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=9#Comentarios</comments><pubDate>mié, 11 oct 2006 13:00:00 GMT</pubDate>
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				<title>La Gran Travesia I</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=10</link><description>Eran las seis de la tarde. Para salir de Mosc&#250; tardamos varias horas, casi tres en recorrer apenas cuarenta kil&#243;metros. Libres, al fin de los embotellamientos de Mosc&#250; avanzamos ligeros hacia nuestro primer objetivo. Este se encontraba a m&#225;s de 800 Km.: Kaz&#225;n. Demasiados kil&#243;metros para avanzar con velocidad por esas carreteras y llegar de un tir&#243;n.
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Viajar de noche implica pasar a ciegas por campos y ciudades. Resulta dif&#237;cil. Tenemos la sensaci&#243;n de perdernos muchas cosas. Pero no queda otro remedio si queremos llegar en un tiempo razonable a nuestro destino. Muchas veces nos quedamos con la miel en los labios. De esta forma contemplamos embelesados la silueta del famoso Monasterio de Vladimir, Patrimonio de la Humanidad y uno de los m&#225;s bellos de Rusia.
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Tambi&#233;n dejamos atr&#225;s el enorme cintur&#243;n industrial de Nizni Nobgorod. Es una ciudad con cientos de chimeneas despidiendo columnas de humo denso que impregnan la atm&#243;sfera de malos olores. All&#237; se concentran industrias de refinado de petr&#243;leo, f&#225;bricas de autom&#243;viles, textiler&#237;as, etc. 
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De madrugada nos venci&#243; el cansancio y no qued&#243; m&#225;s remedio que matar el sue&#241;o en una cuneta a unos cien kil&#243;metros de nuestro destino. 
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Por la ma&#241;ana entre parada y parada para filmar hablamos (o nos comunicarnos con se&#241;as) con Dimitri, que adem&#225;s nos vendi&#243; unas manzanas peque&#241;as a pi&#233; de carretera. 
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Unas horas despu&#233;s entr&#225;bamos en Kaz&#225;n.
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Esta ciudad a orillas del Volga es la capital cultural de los t&#225;rtaros. Su Universidad es famosa en Rusia. En ella estudiaron personajes ilustres como el escritor Le&#243;n Tolst&#243;i o el pol&#237;tico Lenin. Los habitantes de esta ciudad conservan hoy su centro hist&#243;rico con mimo. Destaca sobremanera su Kremlin que actualmente sigue vivo como centro pol&#237;tico y cultural. Se alza en esta ciudadela una torre de ladrillos muy especial, es la torre Sh&#233;mbique, s&#237;mbolo de la ciudad.
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Nos llev&#243; m&#225;s de ocho horas terminar los trabajos de filmaci&#243;n. Salimos de Kaz&#225;n al atardecer y no sin dificultades. Los arrabales de las grandes ciudades de Rusia son pobres. El estado de abandono de sus calles pone en dificultades a todos los veh&#237;culos, incluso a los &#8220;todo terreno&#8221;. Sus gentes viven en unas condiciones miserables. Parecen no tener ninguna esperanza de poder cambiar sus vidas. En las tabernas se re&#250;nen ociosos docenas de hombres para gastar sus pocos recursos en beber sin medida el famoso Vodka. El aspecto de estos hombres es duro, son de car&#225;cter hosco. Algunos tienen toda la dentadura de oro, lo que acent&#250;a su aspecto hostil. 
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El KXR llama la atenci&#243;n de tal manera que, inevitablemente, nos provoca sentimientos de pudor y tambi&#233;n de inquietud. Paramos a preguntar en una de estas tabernas. En unos minutos un ej&#233;rcito de curiosos se agolpaba a nuestro alrededor. Todos hablaban a la vez tratando de imponer su raz&#243;n para indicarnos el camino de salida. S&#243;lo entendemos la palabra &#8220;priama&#8221;, que significa derecho. Pudimos salir con m&#225;s intuici&#243;n que otra cosa hacia a la carretera que conduce a los Urales.
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De nuevo m&#225;s de mil kil&#243;metros hasta llegar a nuestro siguiente destino: Yecaterimburgo. Dormimos unas horas en Uf&#225; para retomar el camino al atardecer. 
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Dejamos atr&#225;s las dachas miserables de innumerables ciudades peque&#241;as y continuamos la traves&#237;a por unas carreteras infernales. Pronto la orograf&#237;a comenz&#243; a transformarse. Pasamos de las llanuras esteparias a las carreteras accidentadas de los Montes Urales. 
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Eran aproximadamente las cinco de la tarde. En el lugar del camino que marca la separaci&#243;n entre el continente Europeo y Asi&#225;tico se eleva una peque&#241;a capilla ortodoxa consagrada a San Jacobo. Paramos para verla, fotografiarla y filmarla. Este es un punto de inflexi&#243;n en nuestro viaje. Era emocionante abandonar Europa por carretera. No pod&#237;amos pasar por alto este lugar de cualquier manera. Y justo en este punto, al intentar continuar el viaje, nos encontramos con una rueda pinchada. Inolvidable&#8230;
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&#161;Ea!, a cambiarla. Un tornillo grueso se hinc&#243; a mala idea en la rueda trasera derecha del Land Cruiser. Despu&#233;s del cambio, que Alfonso aprovech&#243; para filmar, continuamos.
&#160;
Durante el resto de la traves&#237;a nev&#243; pesadamente. Por vez primera el term&#243;metro del KXR marcaba temperaturas bajo cero. (un verano comparado con lo que se nos echar&#237;a encima d&#237;as despu&#233;s). Luego se cerni&#243; sobre nosotros una niebla tan espesa que no &#160;permit&#237;a ver a seis metros del coche. 
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M&#225;s accidentes, camiones con las ruedas ardiendo, otros despe&#241;ados y la polic&#237;a, acechando cada pocos kil&#243;metros. Para ellos la curiosidad por nosotros era irresistible. Papeles, -&#8220;niet paniem&#225;&#8221;, (no entiendo&#8230;)&#8221;, papeles, papeles, papeles. Hasta mostrar el salvoconducto de nuestro embajador y listo.
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Llegamos de madrugada a Yecaterimburgo. Esto es otra cosa. Conserva esta ciudad cierto aire de elegancia de la &#233;poca zarista. Debi&#243; poseer aires parisinos con sus bulevares y sus palacios. Sin embargo el destino marc&#243; tristemente la fama de Yecaterimburgo con una sangrienta tragedia. Fue aqu&#237; donde el Zar Nicol&#225;s II&#160; y toda su familia fueron brutalmente asesinados por los bolcheviques en 1918. 
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La casa Ypatiev, lugar del crimen fue demolida en 1977 por orden del entonces gobernador de la provincia Boris Yeltsin. En su lugar, y a instancias del que fuera primer presidente de la nueva Federaci&#243;n Rusa, se levanta la iglesia llamada &#8220;Iglesia en la Sangre&#8221;. Hoy es lugar de peregrinaci&#243;n para numerosos rusos nost&#225;lgicos del antiguo r&#233;gimen. Comprobamos que son legi&#243;n.
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Hicimos un alto. Por primera vez desde que salimos de Mosc&#250; nos acomodamos en un hotel. Destrozados por la dureza de la primera etapa, pudimos descansar un poco, pero sin olvidar que no hab&#237;amos recorrido ni la mitad del camino.</description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=10#Comentarios</comments><pubDate>jue, 12 oct 2006 13:03:00 GMT</pubDate>
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				<title>La Gran Traves&#237;a II</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=11</link><description>Con el programa de trabajo bien organizado pasamos el d&#237;a filmando en Yekarterimburgo. Salimos al atardecer. -Si las carreteras son como las anteriores tardaremos un mont&#243;n de d&#237;as en recorrer los m&#225;s de tres mil kil&#243;metros que nos faltan- pens&#225;bamos.
Buscamos informaci&#243;n puesto que hab&#237;a dos carreteras alternativas para llegar a Omsk. Tomamos la del norte que pasa por la ciudad de Tiumen ya que, nos aseguraron, el estado del firme era muy bueno. 
La realidad era otra. Los cien primeros kil&#243;metros estaban en condiciones desastrosas. En muchos tramos las carreteras eran caminos embarrados llenos de socavones. Cientos de poblados llenos de dachas de madera muy pobres nos frenaban. En poblaci&#243;n no se pueden rebasar los 60 Km. por hora aunque no se vea ni un alma en la calle. La polic&#237;a est&#225; por todas partes a la caza del conductor. No hemos visto un pa&#237;s con m&#225;s polic&#237;a que este. 
-&#161;C&#243;mo ser&#225; el resto del camino!- nos llevamos las manos a la cabeza. Y de repente, unas carreteras extraordinarias, las mejores del pa&#237;s. No pod&#237;amos entender nada. La arteria principal de Rusia, San Petersburgo-Mosc&#250;, hecha un desastre y estas carreteras, desiertas y remotas, en un estado impecable.
Rusia est&#225; en marcha, nos parece. Posee las terceras reservas de petr&#243;leo del planeta y unos recursos naturales inmensos. La poblaci&#243;n del pa&#237;s m&#225;s grande del mundo no sobrepasa los 150 millones de habitantes por lo que distribuyendo la riqueza deber&#237;a hacerlos opulentos a todos. Tenemos la sensaci&#243;n de que no tardar&#225;n en recuperar una posici&#243;n predominante en el mundo. Vemos maquinas y operarios trabajando d&#237;a y noche en la mejora de las comunicaciones. Cientos, miles de ellos con sus camiones y excavadoras moviendo tierra, m&#225;quinas tirando asfalto, ingenieros construyendo puentes&#8230;
Ya en las ciudades cuentan con concesionarios de autom&#243;viles de lujo de todas las categor&#237;as. Hay una nueva clase de ricos riqu&#237;simos. La herencia del comunismo frena el desarrollo, sin embargo. Cuando preguntamos a la gente que vamos conociendo nos dicen que la corrupci&#243;n es un mal end&#233;mico, la burocracia del Estado es un lastre para cualquier iniciativa y las coberturas sociales han desaparecido. Hay cientos de nost&#225;lgicos del r&#233;gimen comunista, sobre todo las personas de tercera edad que a&#241;oran la seguridad que ofrec&#237;a el viejo r&#233;gimen. Ahora est&#225;n perdidos, no entienden nada y se han quedado sin pensiones despu&#233;s de d&#233;cadas de trabajo. El comunismo dio paso a una sociedad capitalista de corte radical, de &#161;s&#225;lvese qui&#233;n pueda!. Las diferencias sociales parecen acentuarse desmesuradamente y por eso el crecimiento visible de este pa&#237;s parece producirse sin equilibrio.
Llegamos antes de lo previsto a Omsk, al mediod&#237;a. Entramos en la ciudad. Omsk es otra ciudad industrial de Rusia. Nos pareci&#243; desoladora, gris. No vimos en ella otro inter&#233;s que el de salir pitando antes de caer en una depresi&#243;n. Dimos un paseo por sus calles principales. Alfonso comentaba que no vivir&#237;a all&#237; ni por todos los d&#243;lares del mundo. Filmamos unos planos, tomamos un caf&#233; y nos largamos rumbo a Novosibirsk que quedaba a m&#225;s de setecientos kil&#243;metros. Gracias al buen estado de la carretera llegamos sobre las once de la noche con paradas de trabajo y descanso incluidos. Hubo suerte. Encontramos hotel r&#225;pidamente y pudimos descansar.
Novosibirsk es tambi&#233;n una ciudad industrial, aunque algo m&#225;s interesante que Omsk. Fundada a finales del siglo XIX, naci&#243; alrededor de su estaci&#243;n de ferrocarril desarroll&#225;ndose con la riqueza que gener&#243; el ir y venir del expreso transiberiano.&#160; 
Nos quedamos un par de noches para reponer fuerzas y filmar y fotografiar lo m&#225;s interesante: la estaci&#243;n de trenes y la plaza de Lenin.
Conocimos en el hotel a dos personajes de pel&#237;cula: Richmondt y Fernando. Son los ingenieros norteamericanos que coordinan los trabajos de desmantelamiento del las cuatro plantas nucleares de plutonio (del mismo tipo que la de Chernobil) que hoy siguen funcionando en Rusia y que se sustituir&#225;n por centrales t&#233;rmicas. La conversaci&#243;n con estos tipos no podr&#237;a ser m&#225;s interesante. El control del plutonio es un asunto tan preocupante que los EE.UU., en virtud de acuerdos internacionales, financian los proyectos y trabajos de desmantelamiento y control del plutonio. Las respuestas que a rega&#241;adientes me dieron a muchas preguntas que les formul&#233; me hicieron saltar de la silla. Con esto del plutonio en Rusia, la cosa est&#225; peluda&#8230;</description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=11#Comentarios</comments><pubDate>sáb, 14 oct 2006 18:06:00 GMT</pubDate>
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				<title>La Gran Traves&#237;a III</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=12</link><description>Salimos de Novosibirsk pensando en parar en la ciudad de Krasnoyarsk. Sin planearlo est&#225;bamos afrontando el asalto final a Irkustk porque no hubo forma de encontrar un sitio donde quedarnos a dormir. Esto nos supondr&#237;a pasar m&#225;s de 48 horas en carretera. Adem&#225;s no vimos aqu&#237; m&#225;s inter&#233;s que en las otras ciudades industriales de Rusia: estaci&#243;n de tren y plaza de Lenin. 
A las plazas de Lenin en las ciudades de Rusia, Alfonso las rebautiz&#243; con el nombre de &#8220;Plazas del Lech&#243;n&#8221;. Con su gracia argentina dec&#237;a que, a juzgar por su buen aspecto, Lenin debi&#243; hartarse de morcilla criolla. Incluso en el programa de filmaci&#243;n de Irkutsk incluimos la correspondiente &#8220;Plaza del Lech&#243;n&#8221;&#8230; 
Despu&#233;s de un paseo nocturno por Krasnoyarsk, continuamos de madruga rumbo a Irkutsk.
El term&#243;metro comenz&#243; a descender s&#250;bitamente y no dej&#243; de hacerlo hasta el amanecer. Lleg&#243; a 14&#186; bajo cero. Fuimos turn&#225;ndonos al volante para poder dormir. 
La belleza del amanecer en Siberia nos dio fuerzas para bajar del coche, admirar, grabar y fotografiar. 
Llegando a la aldea de Borodino no nos quedaba ni combustible ni rublos para repostar. En Siberia no aceptan tarjetas de cr&#233;dito ni d&#243;lares americanos que era lo que ten&#237;amos. Nos arriesgamos a llegar a Cansk, ciudad desoladora construida en medio de la nada, cerca de una gran base a&#233;rea militar. En la gasolinera paramos a preguntar. Nos miraban como a extraterrestres y entendimos que hab&#237;a un banco donde cambiar d&#243;lares. Con gesto dictatorial la empleada de la sucursal me pidi&#243; el pasaporte e hizo, desconfiada, docenas de pruebas a los billetes para asegurarse de que no eran falsos. Pudimos repostar.
Pasada Cansk vivimos una historia desagradable. Recogimos a Natasha, una chica que hac&#237;a auto-stop a las afueras. Tendr&#237;a unos treinta a&#241;os. Nos comunic&#225;bamos con gestos, no paraba de re&#237;r, era muy simp&#225;tica. No sab&#237;amos muy bien a donde se dirig&#237;a. Entre risas nos ense&#241;&#243; la foto de un beb&#233; desnudo. Nos alegramos al entender que era su hijo. Luego, ensombreci&#243; el semblante y nos hizo saber que hab&#237;a fallecido. Sac&#243; de una bolsa una botella de no se qu&#233; y nos ofreci&#243;. Rechazamos amablemente la bebida, sab&#237;amos que ten&#237;a alcohol y no pod&#237;amos aceptarla. Ella comenz&#243; a beber sin medida. Diez minutos despu&#233;s perdi&#243; el conocimiento. Era una botella e absenta. &#161;Menudo l&#237;o!. Alfonso y yo est&#225;bamos perplejos con la situaci&#243;n. &#191;Qu&#233; hacemos?, &#191;d&#243;nde la dejamos?, &#191;acudimos a la polic&#237;a?, &#191;y si se inventa una historia y nos mete en un l&#237;o?. Est&#225;bamos viviendo una pesadilla al estilo Hitchcock. Al llegar al siguiente pueblecito preguntamos en una parada de taxis comunitarios. Con gestos explicamos lo que pasaba al grupo de personas que all&#237; hab&#237;a. Era un delirio. Finalmente, apareci&#243; un polic&#237;a con el aspecto duro de pel&#237;cula del Oeste, entendi&#243; lo que ocurr&#237;a y se hizo cargo. Ante nuestro asombro todos se echaron a re&#237;r. Pudimos continuar aliviados pensando -ni una m&#225;s-, pero nos entristeci&#243; terriblemente el estado de la chica. Seguramente querr&#237;a huir hacia ninguna parte.
Hab&#237;an pasado 24 horas desde nuestra salida de Novosibirsk. Tras atravesar Cansk la carretera se volvi&#243; un infierno. Los socavones hac&#237;an imposible circular a m&#225;s de treinta kil&#243;metros por hora. El asfalto se perd&#237;a de nuevo para convertir la carretera en caminos de barro. Otra vez los c&#225;lculos de tiempo hasta nuestro destino se nos escapaban.&#160; Doscientos kil&#243;metros despu&#233;s todo volvi&#243; a la normalidad.
A lo largo del d&#237;a paramos muchas veces m&#225;s. Fue agotador. Filmamos un pueblecito y hablamos con el simp&#225;tico anciano Misha, dispuesto a dejarlo todo para hacer el viaje con nosotros al entender nuestra misi&#243;n de dar la vuelta al mundo. Pusimos cadenas al coche cuando la nieve y el hielo llegaban ya a una cuarta de espesor. Rescatamos a un hombrecillo y su coche con el cabestrante del KXR. Y tras cientos de kil&#243;metros y horas de volante, haciendo un &#250;ltimo y agotador esfuerzo, llegamos de madrugada a Irkutsk. El cuentakil&#243;metros parcial marcaba 5.600 Km.. Fue lo que dejamos atr&#225;s desde que lo pusi&#233;ramos a cero ante las puertas del Kremlin de Mosc&#250;. Por descontado, el KXR cumpli&#243; su misi&#243;n con sobresaliente.&#160;&#160; </description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=12#Comentarios</comments><pubDate>dom, 15 oct 2006 11:13:00 GMT</pubDate>
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				<title>De Irkutsk al Lago Baikal</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=13</link><description>Est&#225;bamos aniquilados. Perdimos varios kilos de peso. Alfonso se qued&#243; en el chasis. Dani apareci&#243; en el hotel al d&#237;a siguiente. Su expresi&#243;n era de asombro al ver a dos tipos parecidos a sus compa&#241;eros, con el aspecto de regresados de otro mundo. De inmediato el estr&#233;s -&#161;hay que ir corriendo al consulado de Mongolia que van a cerrar, si no queremos estar diez d&#237;as en Irkutsk! Otra vez a correr. 
Irkutsk y el Baikal estaban por ver. Este es un premio a nuestro esfuerzo que disfrutar&#237;amos en los d&#237;as siguientes. Felices de haber superado la traves&#237;a nos dispusimos, ansiosos, a intercambiar experiencias con Dani. Pasamos horas charlando y riendo contando las mil an&#233;cdotas del doble viaje en tren y en carretera. Quedan por delante miles de cosas por ver y vivir. La isla de Olkhom en el Baikal nos esperaba con la promesa de vivir una experiencia &#250;nica.
El tiempo en Siberia est&#225; loco. Cruzamos zonas con temperaturas de catorce grados bajo cero, otras zonas lluviosas, y al llegar a Irkutsk, un tiempo primaveral durante dos d&#237;as y fr&#237;o y nieve al tercero.&amp;nbsp;La capital del Oblast o regi&#243;n, es tambi&#233;n un centro industrial de primer orden y estaci&#243;n de gran importancia del Transiberiano, pero conserva la belleza heredada de otras &#233;pocas de esplendor. Sus casas t&#237;picas son de madera, como en el resto de Siberia, pero tienen m&#225;s elegancia y est&#225;n llenas de adornos y filigranas por todas partes. Van quedando pocas, las modernas construcciones de hormig&#243;n las hacen desaparecer progresivamente. Tambi&#233;n hay plazas y calles de corte europeo decimon&#243;nico. Antiguamente se consideraba Irkutsk como la Par&#237;s del Baikal. La vieja aristocracia zarista no se priv&#243; de teatros, palacios, iglesias y jardines que han llegado a nuestra &#233;poca conservadas con suerte desigual.
Irkutsk es por emplazamiento geogr&#225;fico y por tradici&#243;n el puente comercial de Rusia con sus vecinos Mongolia y China. De hecho, su aeropuerto sigue siendo un punto enlace principal con estos pa&#237;ses y con las ciudades de la lejana Siberia Oriental como Ulan-Ud&#233;, Jabarovsk, Vladivostok o Magad&#225;n.
Aunque est&#225;bamos encantados con la llegada a Irkutsk, pronto nos llen&#243; de excitaci&#243;n la inminente visita al lago Baikal que nos ten&#237;a preparada Dani. En fin, necesit&#225;bamos un par de d&#237;as m&#225;s&amp;nbsp; de descanso, pero no hubo tregua. Nos vimos obligados a continuar con el trabajo. 
Salimos a media ma&#241;ana rumbo a la isla de Olkhom. Nevaba con intensidad considerable. Las calles de Irkutsk eran un caos, adem&#225;s, tardamos un par de horas en encontrar la carretera correcta. Las se&#241;alizaciones son muy malas, lo que es un factor a&#241;adido a la dificultad de entender el alfabeto cir&#237;lico.
Ten&#237;amos que recorrer unos 280 kil&#243;metros para llegar al pueblo de Juzhir con un ferry de por medio. Tomamos por los pelos el &#250;ltimo a las 8,30. Hicieron falta m&#225;s de siete horas para llegar porque nos encontramos en el camino con ventiscas muy fuertes, tramos de hielo muy peligrosos y&amp;nbsp; un mont&#243;n de cosas que filmar. En uno de los tramos la ventisca daba a la carretera un aspecto fantasmag&#243;rico. Decidimos filmar el paso del veh&#237;culo. Bajaron del coche Dani y Alfonso. El term&#243;metro del coche marcaba 12 grados bajo cero. Las condiciones para filmar eran dur&#237;simas. Despu&#233;s de filmar varios planos subi&#243; Dani al coche. Ten&#237;a un principio de congelaci&#243;n. No pod&#237;a sostener la c&#225;mara con las manos, tard&#243; varias horas en recuperar la sensibilidad. A Alfonso hubo que meterlo en el coche a empujones. Para &#233;l siempre hay que filmar algo m&#225;s y aguanta cualquier inclemencia con una expresi&#243;n dura que parece protegerlo de todo. &#161;Menuda garra le echa!
Entramos en Juzhir ya de noche. Es una aldea muy tranquila con cientos de casitas de madera. Preguntamos por el hostal Nikita&#180;s en una tienda de comestibles.
Cuando por fin lo encontramos nos recibi&#243; Sergei, el hombre m&#225;s elegante y refinado de Rusia. Licenciado en f&#237;sica, tambi&#233;n en filosof&#237;a por la Sorbona, pol&#237;glota, m&#237;stico del Baikal y para colmo nos ofreci&#243; una buena cena. Pronto apareci&#243; Nicolay, un tipo genial que al reconocernos espa&#241;oles sac&#243; su guitarra y empez&#243; a cantar un mont&#243;n de canciones de Raphael en un castellano tan bueno que ni en Valladolid. Eso s&#237;, no ten&#237;a ni idea de lo que cantaba. Se unieron a la tertulia otros clientes de Nikita&#180;s.: Canadienses, Ingleses, Alemanes, y hasta un tipo curioso que ven&#237;a de &#161;Ahit&#237;!. Y en medio de una fiesta multinacional singular&#237;sima, dimos cuenta de m&#225;s de una botella de Vodka. Tuvimos, por su hospitalidad, la sensaci&#243;n inequ&#237;voca de que hab&#237;an esperado nuestra llegada todo el d&#237;a.</description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=13#Comentarios</comments><pubDate>mié, 18 oct 2006 11:52:00 GMT</pubDate>
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				<title>La isla de Oljon</title><link>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=14</link><description>El lago Baikal es un para&#237;so muy fr&#237;o. Sus aguas azules suponen una quinta parte del total de agua dulce del planeta y tambi&#233;n es el lago m&#225;s profundo del mundo. Las orillas del Baikal son esteparias, pero crecen all&#237; unos pinos end&#233;micos que, al no poder soportar las baj&#237;simas temperaturas del invierno, se han transformado extra&#241;amente en con&#237;feras de hoja caduca. El ambiente en Baikal tiene algo m&#225;gico, viven all&#237; chamanes y tambi&#233;n buriets o buriatos, hombres descendientes de antiguos mongoles que seg&#250;n la tradici&#243;n hace ochocientos a&#241;os se refugiaron all&#237; expulsados por&amp;nbsp; Gengis Khan perseguidos por traici&#243;n. 
Nos dispusimos a recorrer la isla hasta su particular &#8220;Cabo Norte&#8221;. Unos cuarenta kil&#243;metros, pero los acantilados y las playas de Juzhir nos atraparon hasta pasado el mediod&#237;a. La ocasi&#243;n y el lugar requer&#237;an todo nuestro esfuerzo. Montamos la gr&#250;a de c&#225;mara y dedicamos el tiempo necesario para filmar de la mejor manera posible aquella maravilla. La serenidad de estos paisajes nos aplac&#243; del estr&#233;s de los d&#237;as anteriores aunque los seis grados bajo cero, a pesar del sol radiante, no nos hicieron olvidar que Baikal es tambi&#233;n Siberia.
Con el m&#237;stico Sergei fuimos avanzando por los caminos de la isla con el KXR. En ocasiones atravesando r&#237;os de hielo, paisajes nevados, hitos sagrados de los chamanes, bosques dorados por el oto&#241;o y alguna que otra dacha perdida en medio de aquella isla. 
Nos llam&#243; la atenci&#243;n un Gulag abandonado en 1956. Mientras comentamos los relatos de Alexander Solzhenitsin pod&#237;amos imaginar all&#237; a Ivan Den&#237;sovich y a otros esclavos de Stalin. Ante nosotros estaban los restos del famoso &#8220;Archipi&#233;lago Gulag&#8221;.
De entre las construcciones abandonadas y en estado ruinoso hab&#237;a, sin embargo, una en perfecto estado de conservaci&#243;n. Estaba habitada por una exprisionera del Gulag que, al pasar tanto tiempo all&#237;, decidi&#243; quedarse cuando se cerr&#243; el campo de trabajo. No ten&#237;a otro sitio al que regresar ni familia que la esperara. A veces los recuerdos del pasado m&#225;s duro de un pa&#237;s no est&#225;n s&#243;lo en s&#237;mbolos desperdigados o edificios ruinosos. Los n&#225;ufragos de aquellas tormentas son el recuerdo m&#225;s triste de la historia, son, al fin y al cabo, historia viva.
Sergei se desvel&#243; por nosotros, nos ofreci&#243; para comer el exquisito Omul, una especie de arenque, tambi&#233;n end&#233;mico del Baikal, que se toma ahumado. Tambi&#233;n soport&#243; con la paciencia de un santo nuestras demoras para filmar planos y repetirlos veinte veces si no sal&#237;an como Dios manda y, por supuesto, nos dio toda clase de explicaciones sobre la vida y las tradiciones de Oljon.
De vuelta a Nikita&#180;s cenamos y nos re&#237;mos intercambiando opiniones con los distintos personajes que por all&#237; paraban. Los canadienses se part&#237;an de la risa cuando les explic&#225;bamos las tradiciones espa&#241;olas que ellos conoc&#237;an superficialmente, como los &#8220;Sanfermines&#8221; o las capeas.
El d&#237;a siguiente fue m&#225;s tranquilo. Visitamos el peque&#241;o museo de Juzhir, comimos a orillas del Lago junto a un fuego y tratamos de filmar a una boda buriet. No fue posible. Por la tarde fuimos invitados por Baba Masha a tomar t&#233;, dulces y licores. Grabamos una peque&#241;a fiestecilla que all&#237; nos improvisaron con acordeones y guitarras. 
Ya al tercer d&#237;a repostamos el Land Cruiser y nos despedimos de Sergei en la peque&#241;a ermita ortodoxa de Juzhir. Desandamos los treinta kil&#243;metros hasta llegar al puerto para embarcar el KXR en el ferry y justo all&#237; nos encontramos a los buriets reci&#233;n casados continuando su fiesta. Nos ofrecieron vodka y pasteles. Tanto intimaron Daniel y Alfonso con ellos que fuimos invitados a la segunda parte de la ceremonia en Ulan &#8211;Ude. No pudo ser. Nuestra agenda se encontraba al l&#237;mite. Tras una noche sin dormir por culpa del trabajo loco, preeditando el material filmado, hicimos las maletas y pusimos rumbo a Mongolia. Despu&#233;s de un m&#233;s en Rusia, dese&#225;bamos un nuevo cambio de aires. Tras una escala en la ciudad de&amp;nbsp; Ulan Ude, nos toc&#243; otra noche de espera en la frontera.</description><author>noticias@toyota.es (Toyota)</author><comments>http://www.toyotalive.com/kxrvuelta/pagina.asp?id=14#Comentarios</comments><pubDate>vie, 20 oct 2006 11:55:00 GMT</pubDate>
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