Descubre el Land Cruiser KXR
 
Bienvenidos al Blog de la expedición que dará la vuelta al mundo en un Toyota KXR. Somos José Luis Feliu, Alfonso Negrón y Daniel Landaj. A través de este diario, queremos compartir contigo nuestras vivencias y experiencias en este emocionante viaje. ¡Únete a nuestra aventura!
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Reportaje publicado en El País sobre la expedición.
2
Oct
2006
Por fin en Rusia

Salimos de Helsinki al mediodía del día 31 de Septiembre con la certeza absoluta de estar en unas horas en San Petersburgo. Deseábamos dejar atrás la burbuja de seguridad y confort de Europa que ya empezaba a resultar cargante. ¡Y vaya si dejamos atrás la burbuja!

 

Ya en la frontera de Rusia, aparentemente todo parecía ir bien. Pagamos el seguro obligatorio ruso para  el vehículo (las dos cartas verdes que teníamos no sirvieron para nada). Rellenamos no sé cuantos impresos y cédulas. Hablamos con docenas de agentes de aduanas  (no muy amables que digamos), y nos dispusimos a entrar.

 

Fue entonces cuando se nos ocurrió mostrar la documentación de mercancía en tránsito que llaman “cuadernos ATA” y que tantos dolores de cabeza y dinero nos costó conseguir.

 

El semblante del agente de aduanas se ensombreció al verlo, comenzó a llamar a unos  y otros agentes, todos hablaban a la vez sin que pudiéramos entender palabra. -¡go oficce, go oficce!-, decían. Allá que íbamos y veníamos de unas oficinas a otras. -¡Menudo quilombo!- decía Alfonso, atónito, con su acento argentino.

 

Nos hicieron regresar a Finlandia para que sellaran los ATA de salida. Vuelta a la frontera rusa. -¡Probliema, probliema!-, decían una y otra vez. -¿Qué demonios pasa?, ¿querrán dinero?- nos preguntábamos. -Mañana, mañana, chief, chief, at nine-. La cosa estaba clara: ¡a dormir en el coche!

 

Por la mañana a las nueve otra vez la misma historia. También a las 11 y a las 12...y hasta las 14 horas en que apareció el jefazo y nos hizo firmar una declaración de bienes para entregar a la salida de Rusia. –Niet ATA- dijo severo.

 

Por último un inspector de aduanas se dispuso con mohines de aburrimiento a chequear nuestros equipos. Tal pereza le debió entrar al ver las mil mochilas de nuestro equipaje que sólo pudo decir en un inglés seco e imperativo: ¡Go Russia!

 

Y así fue como después de veinte horas de espera salimos con viento fresco de la burbuja.

 

Después de unas horas de carretera entrábamos en San Petersburgo. La belleza de esta ciudad nos dejó perplejos. Palacios, iglesias, canales, fortalezas… Es el sueño de grandeza del gran loco Pedro I hecho realidad no se sabe a qué precio.

 

Nos las prometíamos felices con la posibilidad de grabar y fotografiar cosa semejante. Nos alojamos en un hotel decadente cuyas habitaciones rancias y luz mortecina nos hacía pensar en los tiempos de Stalin. Lo encontramos con encanto.

 

Las cosas no fueron fáciles. El mal tiempo no nos dio tregua. En ningún recinto nos permitían filmar o nos pedían sumas de dinero desorbitadas. De otros nos expulsaron directamente. Y para colmo, al tercer día de estar allí, nos robaron en pleno día abriendo una mochila de cámara. Perdimos un objetivo nikon.

 

El día 4 amanecimos con una puntilla al entusiasmo: otro cristal roto del KXR. Llovía. Todos los papeles del coche estaban revueltos y tirados. Habían arrancado la radio del coche con violencia. Todo era un caos.

 

En fin: al concesionario Toyota, isla de atenciones, mimos y solicitudes. Por supuesto, todo el personal del concesionario desfilando junto al Land Cruiser KXR haciendo infinitas preguntas sobre las bondades del todo-terreno con gestos de sorpresa y curiosidad. Jamás vieron coche tan singular de su casa.

 

En San Petersburgo hicimos todo lo que pudimos y más, pero fue inevitable marcharnos decepcionados.

 

Imágenes: [ Imagen ] [ Imagen ] [ Imagen ] 
 | Comentarios( 1 ) |  Hacer comentario | 
A R QuintaNo dijo... 15 Ene 2007 06:41 h.
Fotografías Excelentes. Cómo se leerá el Cartel? VOROTBIYETS? ¿QUÉ DIRÁN LOS MUCHACHOS?