Hace cuarenta años el gran periodista Manu Leguineche dio la vuelta al mundo a bordo de un Toyota Land Cruiser de su época, pero los tiempos han cambiado: el nuevo Land Cruiser KXR es ahora el medio de transporte de una nueva aventura alucinante.
Sevilla ha visto partir, el pasado 2 de Agosto, la expedición que recorrerá más de 85.000 Km. a lo largo de 63 paises y durante los próximos dos años. Después de varios años planificando el viaje, ha llegado la hora de la verdad.
Todos los medios de comunicación andaluces y muchos nacionales se han hecho eco de la noticia tras la rueda de prensa organizada en el Club Antares de la ciudad hispalense.
-Al subir al KXR, con el motor ya en marcha, nos inquietaba imaginar a qué horizontes va a conducirnos… una sensación inolvidable-.
La expedición ha atravesado la península ibérica pasando por la capital de España y se ha detenido en la ciudad de Palencia donde tuvo lugar una despedida emocionante en el mirador de Tierra de Campos de Autilla del Pino. Familiares, amigos y lugareños han mostrado todo su cariño en este punto tan especial del camino.
San Sebastián fue nuestra última ciudad de paso por España. Allí sentimos el vértigo de dejar nuestra patria y a nuestra gente por tanto tiempo. Llevamos en el recuerdo y como un tesoro la calurosa despedida de los amigos de las distintas ciudades de nuestro país.
Al otro lado de la frontera nos esperaba la primera sorpresa: el Château Lascombes nos abrió sus puertas como invitados de excepción. Nuestro Toyota cruzó la región de Burdeos entre los mejores viñedos del mundo para llegar a Margaux, localidad donde se encuentra el castillo con sus espectaculares bodegas y sus increíbles vinos, de los cuales, lógicamente dimos buena cuenta...
Desde Burdeos pusimos de nuevo rumbo norte: a París. La carretera nos llevó hasta el Arco del Triunfo, los pies de la Torre Eiffel o la Ille de la Cité. La Saint Chapelle con sus espectaculares vidrieras o el barrio de Montmatre, cargado tanto de la bohemia artística de sus pintores, como del enjambre de turistas llegados de todos los rincones del mundo.
La ciudad universalmente considerada del “glamour” es más bién la ciudad del gran consumo de lujo. Los comercios más prestigiosos del mundo se encuentran repartidos desde los Campos Elíseos a la plaza Vendôme. Ir de compras es en esta ciudad es una agradable costumbre para los parisinos y visitantes que se lo pueden permitir.
Sin embargo no pasa desapercibido el hecho de que los comercios están abiertos en los Campos Elíseos hasta altas horas de la noche. Es increíble la cantidad de personas de diferentes razas y procedencias que transitan esta gran avenida. Tenemos en ocasiones la sensación de estar en un zoco un tanto extraño, un híbrido entre mercado europeo y bazar musulmán.
Recorrer París hace posible disfrutar de rincones emblemáticos cargados de historia y también de historias. El Moulin Rouge es ya parte imprescindible de la ciudad.
Sin embargo, siempre preferimos el semblante humano a los monumentos. Dejamos París y su atmósfera frenética en busca de otros lugares más recogidos. Hemos tomado como siguiente destino Boulogne sur Mer.
El entorno de Boulogne está marcado por la terrible cicatriz de la Segunda Guerra Mundial. Los búnkers alemanes junto a las playas francesas nos han sobrecogido. Las fortalezas de hormigón o la impresionante Cúpula de Helfau, que guarda las factorias y silos de lanzamiento de las crueles V1 y V2, formaron parte del inquietante “Muro del Atlántico” que Hitler encargó al Mariscal Rommel.
Hemos salido de las carreteras para, a campo través, acercarnos a algunos de esos vestigios de la época nazi. El Land Cruiser KXR se detiene junto a estos búnkers que forman ya parte del paisaje.
Pero Boulogne es una ciudad cargada de historia y no siempre rememora episodios tristes. La casa del libertador de Argentina, Chile y Perú, el General San Martín, se encuentra en esta localidad. Allí se quedó los últimos años de su vida dejando una huella imborrable en la ciudad, que hoy le sigue rindiendo homenaje por su gran talla política y humana.
Y el viaje continúa. Con los ojos puestos en el Cabo Norte, nos adentraremos en Bélgica y Holanda, pero esa historia está por contar… |