Descubre el Land Cruiser KXR
 
Bienvenidos al Blog de la expedición que dará la vuelta al mundo en un Toyota KXR. Somos José Luis Feliu, Alfonso Negrón y Daniel Landaj. A través de este diario, queremos compartir contigo nuestras vivencias y experiencias en este emocionante viaje. ¡Únete a nuestra aventura!
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Reportaje publicado en El País sobre la expedición.
14
Oct
2006
La Gran Travesía II

Con el programa de trabajo bien organizado pasamos el día filmando en Yekarterimburgo. Salimos al atardecer. -Si las carreteras son como las anteriores tardaremos un montón de días en recorrer los más de tres mil kilómetros que nos faltan- pensábamos.

Buscamos información puesto que había dos carreteras alternativas para llegar a Omsk. Tomamos la del norte que pasa por la ciudad de Tiumen ya que, nos aseguraron, el estado del firme era muy bueno.

La realidad era otra. Los cien primeros kilómetros estaban en condiciones desastrosas. En muchos tramos las carreteras eran caminos embarrados llenos de socavones. Cientos de poblados llenos de dachas de madera muy pobres nos frenaban. En población no se pueden rebasar los 60 Km. por hora aunque no se vea ni un alma en la calle. La policía está por todas partes a la caza del conductor. No hemos visto un país con más policía que este.

-¡Cómo será el resto del camino!- nos llevamos las manos a la cabeza. Y de repente, unas carreteras extraordinarias, las mejores del país. No podíamos entender nada. La arteria principal de Rusia, San Petersburgo-Moscú, hecha un desastre y estas carreteras, desiertas y remotas, en un estado impecable.

Rusia está en marcha, nos parece. Posee las terceras reservas de petróleo del planeta y unos recursos naturales inmensos. La población del país más grande del mundo no sobrepasa los 150 millones de habitantes por lo que distribuyendo la riqueza debería hacerlos opulentos a todos. Tenemos la sensación de que no tardarán en recuperar una posición predominante en el mundo. Vemos maquinas y operarios trabajando día y noche en la mejora de las comunicaciones. Cientos, miles de ellos con sus camiones y excavadoras moviendo tierra, máquinas tirando asfalto, ingenieros construyendo puentes…

Ya en las ciudades cuentan con concesionarios de automóviles de lujo de todas las categorías. Hay una nueva clase de ricos riquísimos. La herencia del comunismo frena el desarrollo, sin embargo. Cuando preguntamos a la gente que vamos conociendo nos dicen que la corrupción es un mal endémico, la burocracia del Estado es un lastre para cualquier iniciativa y las coberturas sociales han desaparecido. Hay cientos de nostálgicos del régimen comunista, sobre todo las personas de tercera edad que añoran la seguridad que ofrecía el viejo régimen. Ahora están perdidos, no entienden nada y se han quedado sin pensiones después de décadas de trabajo. El comunismo dio paso a una sociedad capitalista de corte radical, de ¡sálvese quién pueda!. Las diferencias sociales parecen acentuarse desmesuradamente y por eso el crecimiento visible de este país parece producirse sin equilibrio.

Llegamos antes de lo previsto a Omsk, al mediodía. Entramos en la ciudad. Omsk es otra ciudad industrial de Rusia. Nos pareció desoladora, gris. No vimos en ella otro interés que el de salir pitando antes de caer en una depresión. Dimos un paseo por sus calles principales. Alfonso comentaba que no viviría allí ni por todos los dólares del mundo. Filmamos unos planos, tomamos un café y nos largamos rumbo a Novosibirsk que quedaba a más de setecientos kilómetros. Gracias al buen estado de la carretera llegamos sobre las once de la noche con paradas de trabajo y descanso incluidos. Hubo suerte. Encontramos hotel rápidamente y pudimos descansar.

Novosibirsk es también una ciudad industrial, aunque algo más interesante que Omsk. Fundada a finales del siglo XIX, nació alrededor de su estación de ferrocarril desarrollándose con la riqueza que generó el ir y venir del expreso transiberiano. 

Nos quedamos un par de noches para reponer fuerzas y filmar y fotografiar lo más interesante: la estación de trenes y la plaza de Lenin.

Conocimos en el hotel a dos personajes de película: Richmondt y Fernando. Son los ingenieros norteamericanos que coordinan los trabajos de desmantelamiento del las cuatro plantas nucleares de plutonio (del mismo tipo que la de Chernobil) que hoy siguen funcionando en Rusia y que se sustituirán por centrales térmicas. La conversación con estos tipos no podría ser más interesante. El control del plutonio es un asunto tan preocupante que los EE.UU., en virtud de acuerdos internacionales, financian los proyectos y trabajos de desmantelamiento y control del plutonio. Las respuestas que a regañadientes me dieron a muchas preguntas que les formulé me hicieron saltar de la silla. Con esto del plutonio en Rusia, la cosa está peluda…

Imágenes: [ Imagen ] 
 | Comentarios( 1 ) |  Hacer comentario | 
A R QuintaNo dijo... 15 Ene 2007 06:53 h.
¡¡Qué valor habéis atravesado Siberia en un suspiro, a pesar de todo!! Hay que volver en verano, para hacer excursiones al campo. Ánimos totales a los Chicos.