El mar está en calma. Los próximos 17 kilómetros forman parte de uno de los puentes más largos del mundo, que separa la ciudad de Copenhague, en Dinamarca de la localidad sueca de Malmo. Las puertas de Escandinavia nos aceleran el pulso. Resultará emocionante viajar por un hilo de asfalto colgado a más de 100 metros de altura sobre el nivel del mar.
La vuelta al mundo cumple su primer mes desde la salida, pero han sido más de tres años desde que se concibiera la travesía.
La preparación
La idea de recorrer el planeta en coche surge como surgen los proyectos imposibles: con un par de cervezas y demasiado tiempo libre. Perfilé la ruta sobre una servilleta de papel de un bar cualquiera de Madrid, una tarde de verano. Pero aquella línea trazando continentes fue cobrando un sentido menos delirante con el tiempo. Además, cualquier profesional que aún recuerde por qué se animó a estudiar periodismo encontrará sin duda algún aliciente en viajar por el mundo contando historias. Me desvelaban los nombres de aquel viaje que yo mismo había diseñado: Ulam Bator, Cabo Norte, el Masai Mara, el Monte Mc Kinley… ¡qué sé yo cuántos más! De aquella etapa sólo recuerdo el eco incesante de una misma pregunta “¿por qué no?”
Libros, atlas, Internet y mapas donde perder las horas. Los viajes empiezan normalmente en la sala de estar y, así, sentado frente a una mesa tardé muchas semanas en armar una travesía viable. Después había que planificar el trabajo. Sí la ruta alcanzaba la recóndita ciudad de Petropavslosk Kamchatki, yo llevaría allí una cámara, si cruzábamos la cuenca del río Zambeze, tenía que grabar ese tramo. Era un doble propósito: viajar y mostrar.
Tenía el proyecto, el objetivo y las ganas. Era el momento de formar equipo. ¿Cómo buscar compañeros para un viaje así? ¿Necesitaba profesionales con capacidad para viajar o viajeros con criterios profesionales? No sabía entonces que sería el tiempo el que se encargaría de hacer la selección.
Al anuncio en Internet “se buscan profesionales de televisión para dar la vuelta al mundo” respondieron cientos de personas. Unos pocos han formado parte del equipo durante un tiempo pero cuando un proyecto se estanca como “proyecto”, la realidad acaba deshinchando la ilusión primera. Desde Sevilla respondió José Luis Felíu. Tenía el perfil de un productor. Se había desenvuelto en conflictos armados gestionando enlaces audiovisuales, tenía la carrera de piano, era historiador de arte y parecía desarrollar un don innato para dar vueltas al mundo.
Con el proyecto bajo el brazo, el objetivo, las ganas y el equipo sólo había que conseguir la financiación para los dos años de viaje. Llamamos a las puertas de más de 250 empresas buscando patrocinios, coleccionamos “noes” y desesperamos casi las mismas veces que persistimos.
Durante tres años y medio recorrimos España en busca de una oreja empresarial que escuchara nuestra propuesta. Entre José Luis y yo hemos trabajado en una cantera, limpiado bares, repartido bebidas, hecho promociones, distribuido pescado y vendido agua mineral, al margen de trabajos en canales de televisión tan ocupados en vender anuncios y en politizar contenidos que han olvidado la magia de la profesión. Pero siempre había un país nuevo, otro destino que añadir al mapa de nuestras ilusiones. La preparación en sí del viaje propone 63 países, en un camino de 84.000 kilómetros. Hemos calculado 20 meses de duración, unas 3.000 horas al volante, 500 cintas de grabación, 9.000 litros de combustible, 350 ciudades diferentes y otros muchos números que no pueden acercarnos a la realidad de lo que será la experiencia más extraordinaria de nuestras vidas.
En los últimos días de la preparación, nuestro operador cámara optó por encarrilar sus próximos dos años en otra dirección. Después de tantos meses, había que volver a formar equipo. Alfonso Negrón, un argentino sin rumbo fijo, destacó entre los nuevos candidatos y así, de repente y en el último instante se embarcó desde España rumbo a España dando la vuelta al globo.
Son muchos los que nos acompañan de alguna manera desde la salida. Los que no pudieron venir, David Redondo y Javier Álamo, los amigos incondicionales, los familiares resignados y personas como Eva González, que ha estado siempre ahí y pronto vendrá a visitarnos.
El equipo estaba completo pero seguiría huérfano sin el periodista Manuel Leguineche, nuestro padrino y la referencia clara que ha alentado nuestras ganas de viajar. Recordamos con especial cariño las chuletas que acompañamos con vino y viejas historias, en su casa de Brihuega (Guadalajara).
Pero necesitábamos un “sí” definitivo. Un voto de confianza. Muchoviaje fue el primero en apostar con nosotros y hoy es el cauce a través del cual esta historia sale a la luz. Nuestro compromiso con ellos es parte del objetivo que nos habíamos planteado en un principio: contar y mostrar. A través de la televisión (el programa Muchoviaje), de la web: www.muchoviaje.com y de esta revista. Parece que al final, nuestra historia sí va a trascender.
La marca Toyota nos proporcionó el vehículo (Un Land Cruiser KXR) vital para atravesar junglas, desiertos, zonas polares, estepas, valles y cualquier geografía imaginable.
Sin darnos cuenta, nos habíamos situado en el umbral de aquel sueño de casi cuatro años de hibernación.
Establecimos Sevilla como primer punto de partida. Allí asistieron todos los medios de comunicación de Andalucía. Nos desbordó la publicidad y aquellas frenéticas preguntas que esta vez nosotros nos encargábamos de responder. Era extraño. Una emoción confusa y atropellada entre micrófonos cámaras y grabadoras. A uno sólo le quedaban ganas de salir de allí.
En el mirador de Tierra de Campos, de Autilla del Pino, en Palencia, tuvo lugar otra emotiva despedida, con el horizonte castellano de fondo y la familia por todas partes. El pueblo de Autilla nos conmovió con una presencia masiva. Llevamos con orgullo las llaves de esa ciudad y los recuerdos de la gente que nos brindó un último empujón.
El vértigo de las despedidas nos situó por primera vez ante la realidad del viaje. Dos años, el mundo entero. Con el corazón encogido salimos de España. |